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Acero verde, ¿qué es?

El acero verde es tendencia en el sector industrial. Este metal no es más que el acero libre de combustiones fósiles, es decir, que no genera nada de emisiones de carbono durante su producción. La industria del acero general el 8% de las emisiones de CO2 causadas por el hombre a nivel mundial, por ello, se necesita iniciar un proceso de descarbonización que, además, es una gran oportunidad económica. Te contamos qué es el acero verde y qué significaría su uso.

ES METALES

Qué es el acero verde

Como hemos comentado antes, el acero verde es todo aquel que se ha producido mediante procesos completamente libre de emisiones de CO2, empleando energía renovable y procedimientos de fundición de metales que prescindan del carbono de coque, y, por tanto, no emitan CO2 a la atmósfera.

También llamado acero ecológico o acero libre de combustiones fósiles, aún tiene un precio mayor al del acero tradicional, pero sus beneficios ambientales y empresariales son claros.

Estos métodos usan partículas de hierro obtenidas limpiamente, en las que se le añade hidrógeno, también conseguido mediante métodos respetuoso con el medio ambiente. El resultado es un acero cuyas emisiones producidas en su creación se reducen a agua.

La descarbonización del acero

Fabricar acero con hidrógeno será un auténtico reto para la industria siderúrgica en las próximas décadas. Actualmente, la producción de acero con bajas emisiones de carbono representa el 28 % de la producción mundial de acero.

Las primeras medidas para reducir las emisiones de la producción del acero pasan necesariamente por hacer un uso más eficiente del mismo y aumentar su tasa de reciclaje, pero no es suficiente. Las proyecciones a futuro indican que seguirá siendo necesario cubrir al menos la mitad de la demanda de acero a partir del mineral de hierro, lo que hace imprescindible desarrollar nuevas tecnologías más respetuosas con el medio ambiente.

Para ello, se está trabajando en procesos de fundición de metales que solamente emplean aire, agua y energía limpia (procedente de fuentes renovables) y también en procesos basados en electrólisis para trabajar el mineral y obtener el metal sin que, en el proceso, se emitan gases de efecto invernadero. No obstante, la transformación de los procesos actuales para eliminar por completo el CO2 es un gran desafío, sobre todo cuando se trata de metales que durante siglos se han trabajado con carbono.

Conviene no olvidar que estamos ante una de las industrias más contaminantes y consumidoras de energía del planeta. Su fabricación se produce en altos hornos que emplean combustibles fósiles como carbón, petróleo o gas natural para alcanzar las altas temperaturas y reacciones químicas que son necesarias para producir el metal. Es aquí donde se emite el 8% de las emisiones de C02 causadas por el hombre a mundialmente.

De acero verde a aluminio verde

El principal proceso de fundición de aluminio es el de Hall-Héroult: se disuelve el óxido de aluminio, obtenido de la bauxita, con el mineral de aluminio, en criolita fundida, y mediante electrodos de carbono, se obtiene el aluminio. Esto supone el 1% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. La mayor parte de las emisiones se deben al proceso de fundición de aluminio y la degradación de los ánodos de carbono.

Siguiendo los pasos del acero verde, existen empresas que ya empiezan a trabajar en un proceso de fundición de aluminio completamente libre de emisiones de gases.

El futuro de la metalurgia

Para que esta industria sostenible se produzca, la colaboración entre empresas, universidades y sector público es vital. Precisamente, unos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Naciones Unidas es el de Construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización sostenible y fomentar la innovación, donde se propone el “promover una industrialización inclusiva y sostenible y, de aquí a 2030, aumentar significativamente la contribución de la industria al empleo y al producto interno bruto, de acuerdo con las circunstancias nacionales, y duplicar esa contribución en los países menos adelantados.”

Como resumen, podemos ver que la descarbonización del acero es posible y que ya existen opciones muy prometedoras para hacer sostenible la siderurgia.

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