Un mar de plástico

  • 16/02/2022
  • España

En el post de hoy vamos a hablar sobre la problemática de los envases de plástico en los océanos. Según la fundación Aquae, cada segundo se arrojan más de 200 kilos de plástico a mares y océanos, de los cuales el 70% se va a al fondo marino y el 15% se queda flotando. Los residuos de plástico de un solo uso son los más habituales y, actualmente, 12.7 millones de toneladas de plástico forman parte de nuestros océanos, dañando el ecosistema y los animales marinos.

Gran parte de estos residuos es difícil de visibilizar porque se acumula en los giros oceánicos (sistemas de corrientes rotativas) y, debido a la acción del oleaje, los fragmentos más grandes se van rompiendo en trozos más pequeños denominados micro plásticos. Estos son, entre otros, los daños que generan los residuos plásticos gestionados de forma ineficiente y arrojados al mar según el Parlamento Europeo:

•    Vida marina: enredo e ingestión por animales, degradación del hábitat y exposición a sustancias químicas en los plásticos.
•    Salud humana: exposición a productos químicos a través de la cadena alimentaria.
•    Economía: coste estimado de entre 259 y 695 millones de euros, principalmente para el turismo y los sectores pesqueros.
•    Clima: reciclar 1 millón de toneladas de plástico equivale a retirar 1 millón de automóviles de la carretera (en términos de emisiones de CO2).

Además, en el año 2018, la ONU anunció que tan solo el 9% del plástico producido a nivel mundial fue reciclado, frente al 12% incinerado y el 79% que terminó en vertedero o, directamente, en el medio ambiente. 

Los residuos plásticos más habituales que uno puede encontrar en el mar son los siguientes:
•    Hilo de pesca.
•    Botellas.
•    Cubiertos.
•    Mecheros.
•    Vasos.
•    Bolsas.
•    Colillas.
•    Y más.

Entonces, ¿Cuál o, mejor dicho, cuáles, podrían ser las soluciones que se podrían tomar para reducir este fenómeno? Pues bien, la respuesta no es sencilla, sin embargo, existen una serie de pautas que cada persona debe realizar para reducir la contaminación de los océanos. Entre todas ellas se encuentran, usar los cubos de la basura, navegar sin verter residuos al agua, no consumir productos innecesarios con exceso de envoltorios, reutilizar bolsas de plástico, sumarse a acciones de limpieza de costas y, por supuesto, reciclar. 

En España, el reciclaje de plástico ha vivido una evolución positiva en los últimos años. La cantidad de toneladas de plástico recicladas ha aumentado de 506.365 toneladas (año 2014) hasta 893.739 (año 2019), suponiendo un incremento del 77%. Los recicladores de plástico españoles han sido capaces de adaptar sus plantas para reciclar cualquier flujo, siendo España de los pocos países europeos que se puede decir que dispone de sobrecapacidad de proceso para reciclado mecánico final de residuos plásticos. España alcanzó en el año 2019 una tasa global de reciclado de plásticos del 43%, que pese a tener margen de mejora, situó a España como el segundo país con mejor tasa de reciclaje de plástico de la UE. Esto significa que la transición hacia un modelo circular está en marcha, siempre y cuando las políticas económicas apoyen al sector y todos aportemos nuestro grano de arena. 

Por otro lado, existen también alternativas diferentes que se suman a la cadena de reciclado y que luchan en contra de este fenómeno, como es el caso de “Seabin”, un contenedor marino flotante para recoger residuos en el mar. El dispositivo tiene la capacidad de recolectar 90.000 bolsas, 35.700 vasos, 16.500 botellas y 166.500 utensilios de plástico al año, y una media anual de entre 1 y 1,4 toneladas de desechos. El dispositivo funciona como un contenedor de basura flotante que se coloca en los puertos a nivel de agua y, mediante un sistema eléctrico de bajo consumo, succiona el agua desde la superficie y ésta pasa a través de una bolsa de captura ubicada en su interior. El Seabin bombea nuevamente el agua al puerto y deja los desechos atrapados en la bolsa de captura, que tiene capacidad de contener hasta 20 kg de residuos, macro y micro plásticos, microfibras e incluso combustible, y se puede vaciar varias veces al día. 

Otro tipo de iniciativa muy interesantes son las jornadas de sensibilización y concienciación medioambiental. En este caso, proyectos como el de “Patris Surf”, asociación de surf sin ánimo de lucro, organiza recogidas una vez al mes en la Playa de la Zurriola, San Sebastián. Cualquier persona puede participar en este proyecto y se desarrolla durante la mañana. Al terminar la recogida, el club realiza una especie de lunch para aquellos que han aportado su granito de arena al ecosistema y pasan un rato agradable. 


En definitiva, la producción masiva de plásticos ha explotado en las últimas décadas, por lo que se debe regular y aplicar la filosofía de la economía circular. El desarrollo del complejo reciclado del plástico ayudará de forma muy positiva en la reducción de esta contaminación. Y, a pesar de las malas cifras, se debe resaltar que en los últimos años ha habido un incremento en: la visibilidad del problema, la cantidad de personas que abordan el problema, la cantidad de datos y trabajos de investigación, el número de organizaciones y voluntarios involucrados y la cantidad de iniciativas empresariales, de emprendedores, de inversión en I+D+I, búsqueda de alternativas y las iniciativas de economía circular.
 

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